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Artículos de Salud

Cuando un niño vive con autismo: cómo ser parte de la inclusión

02  Abril  2018

Dr. Raúl  Calderón Sepúlveda .  Especialista en Neurodesarrollo, Neurología Pediátrica.

El autismo es una condición que implica conductas que para el resto de las personas pueden resultar extrañas, e incluso inapropiadas o rudas. Para convivir con un niño con autismo, es necesario saber que ciertas conductas inapropiadas que se presentan son involuntarias y no producto de la falta de límites o de educación: un niño con autismo no busca ser grosero, ni ofender a quienes le rodean. Tienen dificultad para integrarse socialmente porque no logra "leer" las emociones, conductas y palabras de los demás de la misma manera que lo hace alguien que no tiene esta condición.

Rasgos característicos del autismo (Trastorno del espectro autista)

Un niño con autismo puede tener uno o varios de los siguientes comportamientos:

  • Incluso desde bebé, puede mostrar poco o ningún interés en interactuar con las personas alrededor, pobre contacto visual, así como no responder a su nombre.
  • Muchos de ellos presentan movimientos repetitivos (estereotipos) como : aletear, correr de un lado otro en forma repetitiva, giros del cuerpo sobre su eje, etc.
  • No puede entender la perspectiva de otros con respecto a una situación, y por lo tanto, no puede predecir cómo otro niño reaccionará o se comportará por ejemplo, si le quita un juguete.
  • Puede tener reacciones que se consideran "fuera de lugar" o "exageradas", como llantos, pérdida de autocontrol o berrinches en lugares inapropiados o momentos inoportunos.
  • Un grupo de niños presenta retraso en el desarrollo de lenguaje, y cuando esto sucede, tienden a repetir palabras (ecolalia) o frases constantemente y pueden hablar en tercera persona. Además, pueden caer en monólogos, no permitiendo a otros ser parte de una conversación.
  • No comprenden tonos de voz, y tienden a tomar todo literalmente (no comprenden expresiones sarcásticas de otros, por ejemplo (cuando alguien dice: "me quiero morir").
  • Pueden tener interés obsesivo por un tema en particular, o por el orden de las cosas (acomodar juguetes siempre de la misma manera: invierten su tiempo en eso, en lugar de jugar a inventar una historia y desarrollarla).
  • Tienen dificultad con el procesamiento de información a través de los sentidos, (hipersensibilidad) pueden fastidiarse rápidamente con ciertos olores, o sensaciones de la ropa, ruidos, lo cual también complica su adaptación al entorno.

Si un niño cercano a ti tiene un diagnóstico de autismo, te damos algunas sugerencias para que seas parte de su inclusión a las actividades cotidianas:

  • Es importante tener rutinas bien establecidas, y respetarlas. Si por algún motivo se requiere cambiarlas, esto se le debe anticipar al niño, de lo contrario, podría ponerse muy ansioso ya que su tendencia es a rechazar los cambios.
  • Estimula el contacto visual, y si el niño lo permite, enséñale a tomar la mano de otros al saludar, o a recibir y dar un abrazo.
  • Háblale de manera clara, para que entienda bien lo que se espera de él en cada situación. Si tiene algún logro importante, felicítalo y dale algún tipo de reconocimiento (una etiqueta, un aplauso).
  • Respeta el ritmo de aprendizaje de un niño con autismo: será distinto al de otros niños. Disfruta y celebra sus logros.

Existen aplicaciones para dispositivos móviles que los padres pueden utilizar como apoyo para el proceso de su hijo. El autismo es una condición que permanece toda la vida, sin embargo, las terapias adecuadas, y un diagnóstico oportuno que permita el abordaje del paciente a temprana edad, le permitirán desenvolverse e integrarse de manera funcional a una vida promedio.

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