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Artículos de Salud

Lavado de manos: su importancia al visitar a una persona hospitalizada

03  Mayo  2019

Dra. Brenda Flores Sánchez.  Especialista en Calidad en la Atención Clínica.

El lavado de manos es un hábito de higiene muy sencillo y económico que puede ayudarte a prevenir enfermedades. Aunque todos conocemos las recomendaciones básicas de lavarnos las manos antes de comer o manipular alimentos, y después de ir al baño o cambiar el pañal a un bebé, es muy importante saber que existen otras circunstancias que ameritan este aseo en beneficio tuyo y de otras personas.

Lavarse las manos al visitar a un paciente en el hospital: médicos y familiares deben hacerlo

La Organización Mundial de la Salud ha establecido cinco momentos en que el personal de salud debe lavarse las manos al estar con una persona que se encuentra enferma:

  • Antes de tocar al paciente
  • Antes de un procedimiento para asearlo o curarlo
  • Después de haberse expuesto a fluidos corporales (o si se tiene la duda de haberlo estado)
  • Después de tocar al paciente
  • Después de haber estado en contacto con el entorno del paciente

Sin embargo, estas medidas pueden muy bien aplicarse también a los familiares que se encuentran al cuidado del paciente, e incluso a quienes los visitan. En las habitaciones debe existir agua corriente, toallas desechables para el secado de manos, jabón, e incluso alcohol, para poder asegurar un correcto aseo de manos. Éste debe realizarlo no sólo quienes acudan a visitar al paciente, sino cada miembro del equipo de salud que entre con la persona.

¿Y los recién nacidos?

En el caso de los recién nacidos, es importante recordar que su sistema inmunológico es inmaduro, y son vulnerables a infecciones y enfermedades que pueden poner en riesgo su bienestar. Si bien la recomendación es procurar un contacto gradual con su entorno social, también es común que los primeros días se reciban múltiples visitas, y hay que ser enfáticos en pedir que se laven las manos antes de acercarse al bebé.

Es importante resaltar que, si una persona se encuentra evidentemente enferma, es mejor que no se acerque al bebé, ya que, aunque se lave las manos correctamente, podría de cualquier manera contagiarle una enfermedad que el bebé no se encuentra aún en condiciones de combatir.

Como conclusión te podemos decir que el lavado de manos se debe llevar a cabo con agua y jabón, frotando las manos cuarenta segundos por toda la superficie y entre los dedos (el agua no es suficiente para eliminar gérmenes). En caso necesario puede incluso utilizarse un cepillo pequeño debajo de las uñas.

En el caso de manos que se encuentran visiblemente sucias, antes de usar desinfectante con alcohol se requiere utilizar agua y jabón, el cual disuelve grasa y otras partículas que pueden contener microbios que nos enferman.

Lava tus manos con agua y jabón de manera regular en tu vida cotidiana, y también si visitas a una persona enferma. Así estarás cuidando tu salud y contribuyes a prevenir la transmisión de enfermedades ¡hazlo un hábito! 

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